Daesh usa a una niña para un atentado en Damasco

Laura Cano. Madrid. 16/12/2016. Esta tarde la facción terrorista Daesh ha utilizado a una niña de siete años para cometer un atentado contra una comisaría de policía en Damasco (Siria). La niña llevaba adherido un cinturón con explosivos que fue detonado a distancia. La explosión provocó tres muertos. El atentado ha tenido lugar en el barrio de Al Midan y ha sido confirmado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, además de la Agencia de Noticias Siria (SANA).

Esta es la barbarie en datos, hechos y fuentes confirmadas. La noticia. Pareciera que los medios no pudiéramos hacer otra cosa que transmitir aséptica y profesionalmente el horror. Estamos, además, sujetos a unos géneros que nos prohíben hablar de nosotros mismos, invitar a la reflexión o a la acción, y llevarnos las manos a la cabeza y dejarlo por escrito en la misma noticia. Para eso ya están los columnistas y sus columnas. Pero las cinco uves dobles se demuestran deficientes en noticias (o espantos) como la que nos ocupa hoy. Sí son un truquito narrativo, muy útil precisamente por no cumplir una auténtica función. La función viene después del método. Y en esto la noticia, como género, se queda corta. Corta de miras y sometida a las pautas que marcan la narrativa del mundo que nos asola.

Porque este mundo ya nos asola, y se sigue narrando empaquetado. No quisiéramos restar valor al periodismo. Defendemos las cinco uves dobles (what, who, when, where, why) y la pregunta adicional del «por qué» (how), todas ellas reglamentarias, y las utilizamos con la debida conciencia editorial. Pero creemos en el valor añadido. Ante algo así merece también, el lector, preguntarse qué diantres toca, puede, debe, o imagina que pudiera hacerse. ¿Y ahora qué?

¿Quién? Una niña

¿Qué? Se ha inmolado

¿Cuándo? En la tarde de hoy, viernes, 16 de diciembre

¿Dónde? En una comisaría de Damasco

¿Cómo? Con un cinturón de explosivos

¿Por qué? Porque ha sido utilizada por la organización terrorista Daesh

¿Y ahora qué? Respóndase el lector.

La crueldad del Daesh no tiene límites. No queramos tenerlos nosotros para imaginar y construir un mundo distinto.